LAS NOTAS EXPLICATIVAS

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En las declaraciones de aduanas consta habitualmente el código arancelario que identifica las mercancías que se presentan a las Aduanas, arribadas para perfeccionar el trámite que corresponda o para exportarlas. Esta práctica mundialista, resulta inevitable colocar esta referencia considerando que la mayoría de las transacciones internacionales se hacen con la nomenclatura del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías (en lo sucesivo SA) promovido y recomendado por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), hace más de 30 años y previo el nombre de Consejo de Cooperación Aduanera (CCA) como la nomenclatura predominante que sirvió de base para ésta, vale decir, la Nomenclatura Arancelaria de Bruselas (NAB). En consecuencia, conocer y declarar las mercancías en las Aduanas bajo una identidad arancelaria para someterlas de la autoridad es un procedimiento plenamente ordinario en cualquier territorio donde ingresen o egresen mercaderías.

 

El epicentro de este contexto se exalta por la complejidad que pueda conllevar la clasificación arancelaria de un producto dado que si bien es cierto, el SA tiene su propio cuerpo de normas para la interpretación que conduzca a una clasificación arancelaria valida, incuestionable y admitida por las autoridades, en oportunidades resulta complicado determinar el código arancelario que no genere ningún tipo de disputa, tomando en cuenta que regularmente los países fijan la alícuota impositiva (derechos, gravámenes aduaneros, etc.) aplicable a las importaciones, sobre el aludido código, esto es, ante una controversia por el código arancelario declarado porque la autoridad aduanera actuante posee un criterio u opinión distinta, probablemente este hecho acarreará penalidades y, en el mejor de los casos previa aclaratoria a satisfacción administrativa, retrasos acompañados de sobrecostos en la liberación de Aduana.

 

De este modo, se impone que la precisión con la apropiada fundamentación técnica como soporte de la elección de un código arancelario es imprescindible, en pro de evitar resultados inesperados y adversos. Con suspicacia, prospera la incógnita siguiente: ¿cuál es la acción o grupo de ellas que metodológicamente permitan controlar esta crítica área de riesgo? En primer lugar, la identificación plena e integral del bien es incuestionable. En efecto, es vital conocer los aspectos preliminares de los bienes siguientes: materia constitutiva, uso y funcionamiento; además de indagar sobre otras características y particularidades, las cuales dependerán de la propia naturaleza de cada bien, para ilustrar a los lectores: peculiaridades eléctricas, medidas, capacidad, procedimiento de conservación, forma de obtención. En esta etapa son muy útiles: enciclopedias, libros técnicos, diccionarios y en esencia cualquier publicación técnica y/o científica referida al producto en específico que permita lograr este objetivo.

 

Para proseguir, satisfaciendo la interrogante planteada y habiendo identificado de forma absoluta la mercancía objeto de clasificación arancelaria corresponde agotar, con la obligatoria secuencia, las Reglas Generales de Interpretación (RGI) las cuales constituyen el cuerpo de normas que ostenta el SA, sin embargo, ejecutada la revisión de las mismas, comenzando por la de uso prioritario, en oportunidades es insuficiente o es necesario profundizar en la investigación, porque en ocasiones los textos de partida y/o la notas legales del SA, no citan las mercancías con la exactitud que se aspira. Si bien es cierto, dichos textos contemplan específicamente los productos mayormente transables en el comercio internacional de forma taxativa, no lo hace con todo el universo de productos por cuanto resultaría una obra definitivamente inmanejable.

 

En función de lo anterior, pueden persistir dudas razonables, confusiones, cuestionamientos técnicos y en general reinar la incertidumbre sobre la clasificación arancelaria del bien que fue identificado. Aquí la importancia de la temática planteada y es  ineludible la utilización de las Notas Explicativas del SA, las cuales constituyen una publicación complementaria de la OMA de carácter auxiliar para coadyuvar con la interpretación de la nomenclatura a lo largo de su extensión. En esencia, representan un amplio compendio de referencia y consultas sobre las mercancías que incluyen: definiciones, descripciones, ilustraciones, exposiciones de procesos de obtención, entre otros, aspectos que conducen a brindar apoyo al interesado a los fines de optimizar la interpretación del SA. Las mencionadas Notas Explicativas, están estructuradas, en los preámbulos denominados Consideraciones Generales de cada Sección y Capítulo para proseguir su descriptiva disertación en cada una de las partidas.

 

Sin dudas, este instrumento auxiliar es para los usuarios como el agua para la supervivencia, resultaría impensable clasificar un producto, haciendo abstracción de este soporte, toda vez que amplía la visión en la interpretación y permite técnicamente fundamentar en forma adicional a las RGI la ubicación de determinado artículo. Su manejo, es generalizado en los predios aduaneros, siendo un material informativo de aclaración consuetudinaria.

 

Ahora bien, en Venezuela desde la misma adopción de la NAB para los especialistas aduaneros, tanto en su formación como en el ejercicio, es habitual la utilización de la obra referida. Los lectores de esta nota, podrán visualizar en el Cuadro N° 1, la reseña de los distintos Decretos de los Aranceles de Aduanas en Venezuela y con ellos sus nomenclaturas bases (NAB/SA) desde 1974 hasta nuestros días. Nótese el factor común, en todos ellos la especial mención sobre la adopción oficial de las Notas Explicativas y su traducción al idioma castellano, toda vez que los idiomas oficiales de la OMA, son el inglés y el francés.

 

En este orden, el Cuadro N° 2 relaciona el histórico de las disposiciones concernientes a la Notas Explicativas, contenidas o no en la Ley Orgánica de Aduanas (LOA) y sus reformas, en concordancia con la modificación última de su Reglamento General. De este contenido, se observa que la LOA (1978) no aprecia alusión expresa a las Notas Explicativas, sin embargo, su Reglamento General las recogió ampliamente y de forma acertada en sus disposiciones, (en su modificación más reciente constan en los artículos N° 230 a 232), además de concordar con el Arancel de Aduanas vigente para esa época (Decreto N° 338). Con el transcurrir del acontecer nacional, surge la primera reforma de la LOA (1998), la cual elevó la jerarquía de la Notas Explicativas en el contexto jurídico, al considerar su alcance en sus disposiciones, pronunciándose sobre su valor legal, criterio que se mantuvo en las sucesivas reformas de la LOA de 1998, 1999 y 2008.

 

En este ínterin, rigieron los Decretos contentivos del Arancel de Aduanas N° 1.384, 827, 1.518, 2.087, 607, 889, 3.679 y 9.430, derogándose en este orden, sin embargo, su factor común siguió de relieve (en correspondencia con las reformas de la LOA citadas), este es, su particular articulado sobre la adopción del texto oficial de las Notas Explicativas en cuanto y en tanto su traducción en idioma castellano se realizara por la Dirección General de Aduanas e Impuestos Especiales del Ministerio de Economía y Finanzas de España, salvo los casos de los Decretos N° 3.679 y 9.430 que añadieron, por una parte, un elemento adicional al comprometer a la Administración Aduanera en divulgar la antedicha publicación y por la otra, el Decreto N° 9.430 introdujo que la traducción estaría a cargo de la Comisión Multilateral Sobre Cooperación y Asistencia Mutua entre la Direcciones Nacionales de Aduana de América Latina, España y Portugal (COMALEP).

 

Para destacar el pleno valor legal de las Notas Explicativas contenido en la reforma orgánica de 1998, reporta el portal Ámbito Aduanero (http://www.ambitoaduanero.com/), a través de la publicación parcial de la Sentencia Nº 02341 del 25/10/2006, emanada de la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, ratificando la sentencia Nº 02342 del 23/10/2001 (caso: Ángel Alberto Molina Ramírez), fijando el criterio por parte de esa Sala sobre la aplicabilidad de las Notas Explicativas, discernimiento que sería ratificado en posteriores sentencias y cuyo tenor parcial es:

…. “se observa que esta Sala ha dado pleno valor a la nomenclatura y las notas explicativas introducidas por el Consejo de Cooperación Aduanera de Bruselas para la interpretación y aplicación oficial del Arancel de Aduanas contenido en el Decreto Nº 989 de fecha 20 de diciembre de 1995 y publicado en la Gaceta Oficial Nº 5.039 Extraordinario de fecha 9 de febrero de 1996; y al ignorarlo en el presente caso el Tribunal de instancia incurrió en falso supuesto, tal como lo denunció la representación fiscal; en consecuencia, se revoca ese pronunciamiento declarado por dicho Tribunal. Así se decide”.

Al hilo, los proyectistas de la reforma de la LOA de 2014 tuvieron otro juicio de valor al suprimirse íntegramente el artículo N° 155, el cual advertía sobre pleno valor legal  de las Notas Explicativas, subsistiendo a los efectos que nos ocupan el articulado del Reglamento de la LOA y de los Decretos contentivos del Arancel de Aduanas vigente para el momento de su vigor (Decreto Nº 3.679). Haciendo remembranza, para la reforma LOA 1998 fueron convocados por el ente gubernamental competente técnicos y diversos especialistas de la materia del sector privado para opinar sobre el proyecto de reforma. De esta manera, el producto terminado promulgado obedeció, de una u otra forma, a una concertación entre varias partes.

 

Este mismo designio, estuvo ausente en la reforma LOA de 2014 ya que la misma careció del procedimiento de la consulta pública. Al respecto, el autor Marco Osorio Ch. en la obra “Comentarios sobre la Reforma Aduanera de Venezuela” sostiene lo siguiente: “Al no consultarse “a los ciudadanos y ciudadanas y a la sociedad organizada para oír su opinión”, como reza la Constitución, se obvió el deber moralmente insoslayable de contar con criterios especializados de propios y extraños, que han podido imprimir al instrumento en ciernes una buena dosis de avance institucional aduanero en pro de intereses primordiales de la Republica” Así las cosas, sucedió algo similar con la reforma 2020, siendo la diferencia, con respecto a la reforma 2014, que se promulgó mediante un Decreto Constituyente en vez de un Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley. En todo caso, también se inobservaron las Notas Explicativas con la categoría jurídica que reinó desde la vigencia de la reforma LOA de 1.998 hasta el 18/01/2015, momento en el cual  regía el Decreto del Arancel de Aduanas Nº 9.430 para luego dar paso al Decreto Nº 2.647 (actual).

 

Para finalizar, se subraya el invaluable valor técnico que añaden las Notas Explicativas cuando sea necesario su uso para apoyarse a los fines de clasificar arancelariamente las mercancías objeto de Comercio Exterior y atenuar cualquier eventualidad en materia de discrepancias que permitan tener un óptimo desaduanamiento de mercancías libre de sobrecostos.

El autor de la presente nota, agradece a los profesores colegas Cruz Malaver y Gustavo Cárdenas, especialistas arancelarios, en la recopilación de parte de la información histórica mediante la cual se promulgaron los Aranceles de Aduanas.

Por GERARDO SILVA              

 

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