LAS ADUANAS MODERNAS

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La globalización ha permitido que la mayoría de las situaciones cambien en el escenario mundial, entre ellas, el comercio internacional de mercancías. La dinámica actual, impulsada por el incremento de los volúmenes y por los tipos de bienes tranzados que son cada vez son más sofisticados. Esto aunado, a la mayor participación de integrantes del mercado, como por ejemplo el comercio electrónico que crece vertiginosamente con nuevos actores incorporados. Este vigoroso suceder, obliga a las instituciones y por consiguiente a los procesos a sufrir alteraciones y reorientaciones con el propósito de atender las novedosas circunstancias, incluyendo la fluidez en las gestiones que efectúan los particulares, usando las tecnologías de la información, con lo cual se buscan integrar a todos los ciudadanos del mundo a través de adecuadas herramientas. Por ello, pensar y tratar de concretar en avances sin involucrar los progresos en la sistematización resulta una tarea compleja.      

 

Cuando se está en presencia de envíos internacionales de bienes implica el sometimiento de los mismos ante las autoridades aduaneras de salida de un país y por ende de las de entrada en otro, con el ulterior objeto de colocar a disposición de destinatarios finales para su consumo. Estas acciones, irremediablemente se traducen en el cumplimiento de procedimientos legales donde intervienen, por un lado, las autoridades públicas y por el otro, los operadores terceros vinculados a la transacción origen-destino, según el rol para el cual ha sido autorizado. Este ambiente, intima a la reingeniería que permita emprender tareas bajo estructuras ágiles, breves y simplificadas sin descuidar un ápice de las distintas intervenciones que los estados deben aplicar al tráfico de las mercancías.    

 

En los últimos tiempos, se exaltan en el contexto internacional vocablos como: “aduana cero papel”, “aduana digital” y “aduana inteligente”, denotando esto la tendencia, la nueva senda, universal de estas instituciones públicas denominadas Aduanas, es decir, entes que han indo abandonando los tradicionales mecanismos y sustituyéndolos por herramientas informáticas modernas e inteligentes, lo cual aparte de coadyuvar con la transparencia favoreciéndose ellos mismos y a los consumidores. Al ritmo incitante de esta propensión, deben orbitar todos aquellos operadores relacionados, vale decir, transportistas, representantes aduaneros, almacenes y otros. Para concretar este ecosistema planteado, se reitera, se debe contar con el soporte de sistemas informáticos, documentos electrónicos y en fin el apoyo necesario para cumplir con el objetivo.   

 

Al hilo, la Organización Mundial del Comercio (OMC), a través de Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (https://www.wto.org/spanish/res_s/booksp_s/wtoagreement_s.pdf) con el decidido y permanente apoyo de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), desde hace mucho insisten en la fluidez y celeridad comercial, incluyendo la labores de la Aduanas como intervención inevitable, a título de favorecer el denominado despacho o levante aduanero. Estas líneas precedentes a efectos de vincular parte de lo que es el funcionamiento de una Aduana moderna con la facilitación del comercio. De forma precisa, es referirse a la gestión de riesgos, entendiendo la expresión “riesgo” como (Real Academia Española: https://dle.rae.es/riesgo) la “Contingencia o proximidad de un daño”. Así mismo, para el Convenio de Kyoto revisado (INDICE (wcoomd.org) la gestión de riesgo son las actividades coordinadas por las Administraciones de Aduanas para direccionar y controlar el riesgo, esto son, las acciones que permiten determinar que mercancías deben examinarse y en qué medida. Sin dudas, esto demanda, por un lado, investigación y por el otro, dirección, planificación y organización administrativa, en aras de la necesaria objetividad.   

 

En esta perspectiva, encuentra en Venezuela asidero por cuanto existe el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica de Aduanas relativo al Sistema Aduanero Automatizado, el cual basa su filosofía en los preceptos anteriormente delineados. De forma exacta el último párrafo de su artículo 3° instituye lo siguiente: “La Administración Aduanera y Tributaria dispondrá de los módulos mediante los cuales verificará la información transmitida por los usuarios a través del sistema aduanero automatizado, procesará las declaraciones, efectuará los análisis de riesgos aplicando los criterios de selectividad y verificará el pago de los tributos respectivos si fuere el caso y autorizará la entrega de las mercancías según corresponda”   

 

En modo alguno, se quiere delimitar el alcance de la aduana moderna a la gestión de riesgo, es solo parte de las acciones para calificar como tal, el uso y aplicación de horarios extendidos, normativa actualizada, consolidada y publicada para el dominio y comprensión de todos; procedimientos trasparentes, prescindencia integra del uso del papel como soporte documental, aplicación de indicadores de gestión públicos (con análisis, seguimiento y planes  de acción), profundización de la relación pública-privada. Todas estas actividades sincronizadas por la Ventanilla Única para el Comercio Exterior “VUCE” para soportar las gestiones de permisos a nivel de pre-embarque (antes del arribo para las importaciones y salida para las exportaciones, de mercancías). Esto representa una sobresaliente interconexión con las tareas que a la postre se concreten en las Aduanas.  

Lo antepuesto, se infiere, no será posible sin el concurso de operadores logísticos con perfiles iguales o superiores para transitar sobre la postmodernidad, por ello, el lanzamiento del Operador Económico Autorizado (OEA), a fin de cumplir con estas expectativas. 

 

En fin, una aduana moderna continuará siendo un organismo público de vigilancia sobre el intercambio de mercaderías, pero sus transacciones deberán ser documentadas con medios electrónicos donde los controles se apliquen basados en tecnologías modernas con el propósito que las autoridades tengan la visibilidad de las actividades comerciales de sus ejecutores y de los operadores que le asisten a título de identificar riesgos y puntos críticos de las mercancías y que los regímenes aplicados están en perfecta conformidad. Esto, representa un cambio estructural de la cultura pública y privada ya que tarde o temprano abrigará este devenir.     

 

 

Por: GERARDO SILVA FORNERINO  

 

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