GASTOS OPERATIVOS EN EL PROCESO DE DESADUANAMIENTO DE MERCANCÍAS IMPORTADAS

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Antes de comenzar estas líneas circunscribamos el término desaduanamiento y el cual, según el Reglamento de la Ley Orgánica de Aduana relativo al Sistema Aduanero Automatizado,  representa el cumplimiento de las formalidades aduaneras necesarias para permitir a las mercancías ingresar para el consumo, ser exportadas o ser colocadas bajo otro régimen aduanero. Igualmente, la Ley Orgánica de Aduana (LOA), estipula que las mercancías que ingresen a la zona primaria, no podrán ser retiradas de ella sino, mediante el pago de los impuestos, tasas, penas pecuniarias y demás cantidades legalmente exigibles y el cumplimiento de otros requisitos a que pudieran estar sometidas.

 

Lo anterior, inmediatamente permite inferir que una vez que las mercancías arriban la zona primaria delimitada para al puerto, aeropuerto o punto fronterizo deben acometerse un conjunto de formalidades que conduzcan a su salida, despacho o liberación de acuerdo a las disposiciones aduaneras. Ciertamente, las mismas estarán a cargo del representante aduanero correspondiente a quien el importador, hecho consignatario aceptante, designe mediante instrumento poder para que defienda sus intereses en esta especializada labor.

Ahora bien, esta gestión genera gastos operativos de distinta naturaleza, pues los vehículos de transporte internacional arriban y esto supone el manejo de las cargas hacia las zonas habilitadas, es decir, almacenes; desde el punto de vista normativo quedan sujetas al pago de los gravámenes e impuesto al valor agregado. Así mismo, para manipular dentro del almacén para las revisiones aduaneras o de otra índole gubernamental, dependiendo la naturaleza de las mercancías y para liberar, se hace necesario contar con un vehículo que la desplace hacia su destino en el interior del país. Esto denota, la intervención o prestación de varios operadores que a cambio de una retribución por sus servicios que concreten el movimiento y entrega de las mercancías a su destino.

 

Lo ideal, es que el importador tenga visión, aunque sea aproximada, de los gastos que se incurrirán por pretender liberar las cargas de aduanas, esto es, que no sean sorpresivos, por cuanto se supone que hay una planificación con un flujo de caja y cualquier extra-costo impactará de forma negativa su presupuesto, amén de introducir al proceso un elemento indeseable como las demoras que no sólo afectará  la salida sino que irremediablemente incrementará el precio del producto importado colocado a consumidor. Todo lo contrario debería ser el ejercicio, en el sentido de buscar mejoras de reducción de costos en esta fase del proceso de importación. Iniciativa importante que hay que perfeccionar junto con su aliado logístico.

 

Ante lo anterior, debe realzarse el vínculo representante aduanero-importador, el primero con el compromiso de mantener informado a su contratante de los todos pormenores y avances del proceso de desaduanamiento y el segundo colaborar con su aliado a los fines de disponer de la caja correspondiente para atender de forma oportuna los requerimientos financieros y/o informativos, incluso durante el proceso donde se gesta la compra o adquisición. De la funcionalidad de este binomio, dependerá en gran parte la efectividad de este proceso.

 

Para lograr este éxito, deseable por lo demás, las erogaciones por concepto impositivo igualmente tienen que estar planeadas, es decir, el importador estar al corriente con suficiente antelación de su cuantía, normalmente delimitada en términos generales a una tarifa arancelaria, una tasa por la prestación de servicios y el impuesto al valor agregado, salvo que estos conceptos estén formalmente exonerados, en cuyo caso debe ser información que se maneje por las partes con anticipación. Aquí lo recomendable, es cerciorarse que la alícuota arancelaria a aplicar sea la que se corresponda con el código arancelario, apropiado. Este menester de sumo cuidado por cuanto puede ser la fuente de infracción aduanera y por ende de multas convirtiéndose en sobre-costo, obviamente no proyectado. Emerge otra variable que al hacer dúo con la tarifa arancelaria, permite cuantificar el gravamen aduanero. Se refiere al valor en aduanas, el cual parte en condiciones normales de la Factura Comercial válidamente expedida por el vendedor extranjero.

El anterior cruce permite conocer la carga del impuesto aduanero al cual estará sujeto el consignatario aceptante y que deberá enterarse al Tesoro Nacional, en tiempo hábil bancario, una vez que se haya practicado el registro de la Declaración de Aduanas (DUA) en el Sistema Aduanero Automatizado (Sidunea). En esta oportunidad, también se honrará el concepto de la tasa por la determinación del régimen aduanero y el impuesto al valor agregado, ambos de menor dificultad aritmética para su obtención. El cálculo firme de estas constantes estará a cargo del representante aduanero conforme al proceso y las formalidades pautadas en la regulación pertinente.

 

Otra erogación que irrumpe, sobre todo cuando el embarque fue transportado por vía marítima, es la relativa a los gastos de movilización de la carga hasta y dentro del almacén por efectos de las inspecciones. En Venezuela, su perceptor es la estatal Bolivariana de Puertos (BOLIPUERTOS), S.A a tenor de las tasas y tarifas publicadas en los instrumentos normativos pertinentes (Gacetas Oficiales de la República Bolivariana de Venezuela N° 6.150 del 18/11/2014 y N° 41.227 del 01/09/2017). En el aspecto aéreo este tipo de manejos son prestados por almacenadoras privadas debidamente autorizadas las cuales tienen sus propias tarifas siendo ideal que el representante aduanero tenga en su records las tarifas que aplican a los efectos de tener un estimado de cuanto serán sus servicios para que sea transmitido al consignatario.

 

De los comentarios precedentes, luce ineludible referirse a los denominados tiempos de nacionalización, dicho de otra manera, el lapso que demora el proceso para el cumplimiento de formalidades normativas y la satisfacción de la cantidad de pagos antes identificados, computado desde el arribo hasta la liberación de la carga.  Este es un punto de inquietud por parte de cualquier importador, toda vez que el fin último de una transacción de esta naturaleza, es la puesta a consumo con la mayor celeridad posible y esto sólo ocurre cuando la carga es extraída de la zona primaria de la aduana y entregada a su destinatario.  Siendo así, es menester señalar que a raíz de la penúltima reforma de la LOA (2014), dentro de las obligaciones impuestas a los servidores aduaneros se encuentra la siguiente: “tramitar, dentro de los lapsos correspondientes, el desaduanamiento de las mercancías”. No conforme con la imposición de este deber, se le aparejó como tipo sancionatorio una multa de mil Unidades Tributarias (1.000 U.T.), se reitera, cuando no procedan al desaduanamiento de las mercancías dentro del lapso correspondiente.

 

Aunado a los anterior, en la reciente reforma de la LOA (2020), esta sanción cambió a: multa de mil (1000) veces al equivalente del tipo de cambio oficial de la moneda de mayor valor, publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV), cuando no procedan al desaduanamiento de las mercancías dentro del lapso correspondiente. Para que el lector tenga una idea, estamos refiriéndonos al tipo de cambio representado por el Euro, cuyo valor el último día hábil de abril 2020 fue de 193.275,61 por bolivar. Esta aritméticamente, sencillamente resulta en Bolívares 193.275.610,oo equivalentes a USD 1.095,oo, montos éstos que recaudaría el Tesoro Nacional por esta sanción. Sin embargo, pese a que existe la obligación y su correctivo, las reformas ejusdem, no especifican expresamente cuál es el lapso correspondiente, salvo el pautado de forma general para declarar las mercancías, siendo la obligación de hacerlo a más tardar al quinto (5) día hábil siguiente de la fecha de ingreso al país para las importaciones. En consecuencia, se infiere que cuando sea reformado el Reglamento de esta Ley para actualizarlo de una u otra forma se colme este vacío.

 

Así las cosas, actualmente los tiempos de nacionalización en gran parte se debaten entre la dinámica de los representantes aduanales del mercado, en cuando a su eficiencia, eficacia y efectividad, entendida esta última con una relación entre las dos primeras. En esencia, inicialmente dependerá de la celeridad con la cual los mandantes, léase importadores, suministren los documentos inherentes con la solemnidades del caso (documento de transporte, factura comercial, permisos, etc.), los fondos necesarios para cubrir los gastos y de parte del servidor aduanal, su organización, recursos materiales, financieros y humanos con los cuales disponga, no dejando de un lado, las destrezas y habilidades de su talento humano.

A grosso modo, lo anterior constituye los múltiples adeudos que deben sufragarse para desaduanar las mercancías a cada uno de los participantes de esta cadena de servicios, teniendo alto impacto en los tiempos de nacionalización en la medida que se satisfagan oportunamente.

 

Por Gerardo Silva

Una respuesta

  1. Buenas tardes.
    Excelente artículo y muy bien ilustrado.
    Son aspectos y recomendaciones que deben estar presentes al momento de preparar la logística de importaciones o exportaciones.
    Es muy cierto, el agente de aduanas puede y debe orientar al importador/exportador, según sea el caso, en elaborar una sólida estructura de costos de importación/exportación, de tal forma, que una organización pueda preparar su flujo de caja
    adecuado. Esta actividad debe ser considerada siempre como parte del servicio y antes de realizar cualquier operación aduanera.

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