EL SEGURO INTERNACIONAL DE MERCANCÍAS

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El Diccionario en línea de la Real Academia Española define el vocablo Riesgo como: (i) Contingencia o proximidad de un daño y (II) Cada una de las contingencias que pueden ser objeto de un contrato de seguro. Partiendo de esta premisa, en toda expedición de transporte de mercancías pese a la seguridad que se despliegue siempre hay la probabilidad que se produzcan incidencias o contingencias, es decir, que ese riesgo que se visualizó se convierta en un siniestro que cause un daño o perjuicio a las mercancías. Esto da pie a la existencia del servicio de seguro, entendiéndose por esta figura un contrato a través del cual un asegurador tiene la responsabilidad de asumir tanto los daños como las pérdidas de las mercancías durante el trascurso del transporte según la vía que se utilice (acuática, aérea o terrestre). En otras palabras, es un contrato consensuado que tiene lugar en el momento en que una compañía aseguradora se compromete a pagar una indemnización a un asegurado, a cambio del pago de una prima, en el caso de que tengan lugar alguna de las eventualidades cubiertas.

Bajo este parámetro, el Glosario de Términos Logísticos de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) en conjunto con la Asociación Latinoamericana de Logística (ALL), conceptualizan al Contrato de Seguro de la manera siguiente: “Acuerdo de voluntades a través del que la aseguradora conviene, previo pago de una cantidad denominada prima, en otorgar una indemnización o reembolso al asegurado, si sucede un siniestro”. También, se conoce como “póliza de seguro”. En atención a este acuerdo, en el caso de cristalizarse un siniestro el asegurado tendría que documentarlo a los fines que el asegurador evalúe su procedencia fundado en las condiciones de la póliza. Para un importador o exportador, lo secundario es que se libere una indemnización a su favor ante la cristalización de un siniestro, por cuanto lo primordial seguirá siendo que el prestador del servicio de transporte blinde con la mayor seguridad posible su proceso en aras que las cargas se manipulen con el debido cuidado y precaución obteniendo como resultado que los riesgos no se materialicen, esto es, que no se conviertan en siniestros y las mercancías lleguen a su destino en las mismas condiciones que se compraron.

 

El fondo del temario, permite y obliga a conectar con la conocida figura de los “Incoterms” ya que algunos de ellos atribuyen considerar la contratación de una póliza de seguro como parte de los deberes del vendedor en un contrato de compraventa internacional. Es así, como los acrónimos conocidos como: CIP (Carriage and Insurance Paid To) y CIF (Cost, Insurance & Freight), implican que esta parte se responsabilice formalizar el contrato de seguro para el transporte internacional de mercancías. El primero, conocido como polivalente por cuanto pueden utilizarse para cualquier modo de transporte y el último en orden de la lista confinado sólo por vía acuática. Un particular cambio que trajo consigo la versión 2020 de los “Incoterms”, vinculado al seguro de transporte de mercancías, es que el contratante de la póliza de seguros de las mercancías, cuando la compraventa haya sido CIF, la adquiera con un mínimo riesgos basada en clausula “C” del Lloids Market Association/International Underwriting Association (LMA/IUA), mientras que para CIP, se sugiere la utilización de la póliza tipo “A”, igualmente  teniendo como referencia LMA/IUA, la cual alcanza a cubrir mayores riesgos.

Lo anterior, no obsta en el evento que la negociación internacional se haya efectuado en otro Incoterms, como por ejemplo EXW (Ex Works), FCA (Free Carrier), FAS (Free Alongside Ship), FOB (Free On Board), CFR (Cost & Freight) o CPT (Carriage Paid To), contratar una póliza de seguro, siendo la variante que no estaría bajo el encargo del vendedor. En todo caso, el comprador podrá adquirir la póliza de seguros, salvo que lo considere inoficioso, para lo cual asumiría el riesgo total que supone la travesía de transporte.

 

En este orden de ideas, a razón que ciertos países no es mandatorio la contratación del seguro internacional quedando en absoluta elección del interesado este importe, se hace necesario, a los fines del ineludible proceso de Aduanas, determinar la base gravable para aplicarla a la alícuota porcentual que representan los impuestos de importación. Esto, en atención a las normas de valoración aduanera que así pautan, vale decir, incluir en la referida base el costo de las mercancías más todos los gastos generados en el exterior, hasta el lugar de importación. La pregunta que subyace en contexto es: ¿cómo se determina la base gravable en estos casos? En lo que a Venezuela se refiere, existe una Circular de la Administración Aduanera que ofrece directrices al respecto, es decir, por aplicación del acto interno, identificado bajo el N° SNAT/INA/GV/DEI/2020-000008 fechada el 09/02/2010 se exhibe un grupo de tipos de mercancías y sobre su valor FCA (Free Carrier ) o FOB (Free On Board) se debe aplicar un determinado coeficiente porcentual a efectos de calcular el importe del seguro el cual se añadirá a otras variables para obtener el CIP o CIF, según sea caso y allí aplicar la tarifa aduanera correspondiente. Dicho procedimiento, alcanza también los casos de servicios de seguro gratuitos, cuando el medio de transporte sea propio o no estuviera suficientemente documentado en caso de contratación.

 

Como se estimará, en primera instancia es conveniente la contratación de una póliza de seguros a los solos efectos de cubrirse en caso de cualquier siniestralidad. Más que un gasto, representa una inversión que subsanará monetariamente cualquier eventualidad en la medida que las mismas esté cubierta. Una antigua publicidad televisiva en materia de seguro expresaba: “Es mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo”. Resulta vinculante, recordar que es común en las empresas transportistas el limitar su responsabilidad en casos de pérdidas, daños o demoras, teniendo esto su fuente en los distintos convenios internacionales que rigen la materia. Además, las mercancías son sujetas a un proceso integral de manipulación antes de embarcarlas hacia su tránsito a destino final, en razón de esto, se reitera, la recomendación de asegurarlas. Aparte, se tendría un factor real y objetivo para incluir en la base de aduanas que determinará el valor.

 

En el mercado nacional e internacional existen suficientes oferentes en materia de seguro internacional de mercancías, los cuales presentan diferentes precios y alcance en las modalidades, en sus servicios. Lo sustancial, es que el potencial contratante efectúe una evaluación previa, objetiva y concienzuda de sus coberturas, condiciones, limitaciones, deducibles, montos de las primas y sobre todo el procedimiento, incluido el lapso de indemnización en caso de algún siniestro. Esto siempre atado, a una valoración de riesgos, tiempos de tránsito y otras variables presentes en la cadena de suministro, no excluyendo en forma alguna la temática concerniente al empaque, envase y embalaje de las mercancías parte importante de este proceso por cuanto los mismos coadyuvan a garantizar que el producto conserve el buen estado en todo el trayecto de transporte.

 

 

Por Gerardo Silva

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