El mural de Cruz Diez

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A raíz del regalo del diseño que hizo el Artista Cinético Carlos Cruz Diez, al municipio Vargas, en tiempos de la IV República, para pintar la pared que resguarda las operaciones y bienes e instalaciones portuarias, en el Puerto de La Guayra, el pueblo Varguense elevó su autoestima y enalteció su condición de ciudadano poseedor de una ciudad museo abierta al mundo, para el disfrute de todos.

El arte Cinético plasmado en ese mural paralelo a la avenida Soublette, a lo largo de 2 Kms., se contraponía de una manera armoniosa con el portentoso arte Colonial expresado en la arquitectura vasco andaluza, posesionado de La Guayra desde la llegada de los Vascos de Guipuzcoa en 1.728, cuando se crea la Real Compañía Guipuzcoana, porque de una ciudad portuaria, de abolengo colonial y patrimonio histórico añejo, se le sumaron dos obras monumentales del arte nuevo, El Mural de Cruz Diez, el más largo de América Latina y, Los Silos Trigueros, denominados artísticamente Policromía Efímera del Color y Cilindros de Inducción Cromática, a los cuales debemos agregarle también, el piso cinético del Terminal Internacional del Aeropuerto de Maiquetía y el diseño del Boulevard Caribe, en Caraballeda.

Lo que nos indica que las mayores obras monumentales de Carlos Cruz Diez, las teníamos en el estado Vargas.

Esta contraposición del arte, fue motivo de orgullo para todos los Varguenses, por décadas, ya que con motivo de la realización de Las Olimpiádas celebradas en la ciudad de Los Angeles, en el último tercio del siglo XX, se le permitió a los creadores del arte y amantes de la plástica expresar en pintura diversas manifestaciones en un mural de varios kilometros de largo, quedando nuestro mural como el segundo más grande de toda America; y cada vez que el mural presentaba algún deterioro en su pintura, elevamos nuestras voces, al igual que muchos en esta Guayra para pedir la preservación del mismo, especialmente por el sentido de pertenencia de este, como patrimonio cultural de los que vivimos y sentimos esta tierra como nuestra.

Lamentablemente ese mural portentoso resultó afectado por la tragedia acaecida en Vargas en 1999 y ante la situación precaria que se vivió en la región a partir de ese momento, La Guayra perdió una obra de arte de grandes dimensiones estructurales, por la incomprensión de muchos de nosotros, acerca de su importancia, el significado del arte y de la plástica, así como de su trascendencia en el mundo contemporáneo.


Por: Rubén Contreras

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