EL LIDERAZGO EN LA ZONA PRIMARIA ADUANERA

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Atenerse a la conceptualización de Zona Primaria prevista en el Reglamento de la Ley Orgánica de Aduanas como: “Área de la circunscripción aduanera integrada por las respectivas oficinas, patios, zonas de depósitos, almacenes, atracaderos, fondeaderos, pistas de aterrizaje, avanzadas y, en general, por los lugares donde los vehículos o medios de transporte realizan operaciones inmediatas y conexas con la carga y descarga y donde las mercancías que no hayan sido objeto de desaduanamiento quedan depositadas”, es un ápice para percibir su verdadero y enérgico dinamismo. El referido alcance, es solo el principio, ya que da una idea de los movimientos que confluyen tanto de fuentes inanimadas (cargas) como de los actores animados (personas) en esa pequeña demarcación de territorio. Este espacio, aplica por excelencia para las rutinas materiales de carga y descarga de mercancías, los aparejos de los vehículos y en general todas las actividades y gestiones asociadas. Así mismo, frecuentan las personas naturales autorizadas a ingresar las cuales interactúan con los distintos organismos públicos y privados que hacen vida en esta zona. Digamos que esto es un comportamiento intenso y común en cualquier zona de este tipo donde se embarquen y descarguen cargamentos de vehículos y se diligencien inspecciones oficiales sobre los mismos, quizás diferenciado entre zonas por el tráfico y los volúmenes que se manejen.  

 

En este hábitat, aparte del innegable protagonismo que representa la autoridad aduanera, convergen usuarios y otros tipos de autoridades tales como las aeronáuticas, acuáticas, portuarias, militares, sanitarias y otras cada cual ejerciendo su competencia. Sin vacilación de ninguna naturaleza, esto exige una sincronización de acciones suficientemente lideradas en pro de conseguir el objetivo, enfocado principalmente en facilitar las labores de salida de las mercancías. En este escenario, irrumpe de forma atinada y disciplinada la Ley Orgánica de Aduanas (LOA) para regular, y en este sentido el artículo 191 reza lo siguiente:  

El jefe de la oficina aduanera será el responsable de la coordinación de la prestación de los servicios de los entes públicos y privados en la zona primaria de la aduana de su jurisdicción, sin menoscabo del ejercicio de las facultades otorgadas por la Ley a dichos entes y de la obligación de éstos de coordinar el ejercicio de sus actividades con el jefe de la oficina aduanera.
 

Los organismos públicos que tengan competencia para verificar físicamente las mercancías en la zona primaria aduanera, que sean introducidas al territorio aduanero nacional o salgan de éste, están obligados a realizarla simultáneamente con los funcionarios aduaneros competentes para el procedimiento de reconocimiento. 

 

El primer párrafo del contenido transcrito, evidencia que el legislador venezolano en la primera reforma de la LOA, acaecida en el año 1998, incluyó por primera vez una disposición dirigida a normar la imperiosa coordinación administrativa en la Zona Primaria y a señalar en forma categórica su responsable; luego, en la reforma de la LOA del año 2014, para ser más contundente, se fijó en el segundo párrafo el contenido concerniente a las verificaciones oficiales a propósito que se practiquen de forma conjunta. La mencionada disposición completa, fue conservada en la modificación de la LOA del año 2020.  

 

Ahora bien, para comprensión de la norma bajo análisis es prudente precisar el alcance de la expresión “Coordinar”, la cual es: “1. Unir dos o más cosas de manera que formen una unidad; 2. Dirigir y concertar varios elementos (Real Academia Española: https://dle.rae.es/coordinar).  Como juzgará el lector, la LOA sin lugar a otra lectura, deja a cargo al Jefe de la Oficina Aduanera el hacerse cargo de la coordinación de los entes que cumplen su función en la mencionada área, sin perjuicio de sus actividades propias, siendo absolutamente necesario e imprescindible para la buena marcha que se cumpla el precepto orgánico citado.  

 

Lo anterior, permitirá organizar las actividades en la zona primaria ya que conduce a optimizar los servicios, dilucidar, anticipar y solucionar potenciales conflictos, máxime cuando se trate de cargas de exportación toda vez que los vehículos porteadores no esperarán zarpar o despegar, según sea el caso, por demoras de cargas debido a la férrea planificación de cargue y salidas. Este liderazgo, respetando las competencias y facultades pertinentes, corresponde ser asumido por el Gerente de la Aduana por designación expresa de la LOA.  En adición, el mandato estipula la obligación de cada ente de coordinar el ejercicio de sus actividades con el Gerente de la Aduana. Esta doble vía, para asegurar la excelencia y cooperación entre entes en la prestación de los servicios.  

 

En abundancia y concerniente a las exportaciones, es conveniente introducir el contenido del segundo epígrafe del artículo 65 de la LOA donde se particulariza que la Aduana efectuará las coordinaciones necesarias con aquellos organismos que deban efectuar verificaciones a la carga de exportación. Más adelante, pormenoriza el artículo ejusdem lo siguiente: “Todas las autoridades que sean convocadas por el Jefe de la Oficina Aduanera, para participar en este procedimiento en la fecha y hora señalada, deberán tomar las previsiones necesarias para dar cumplimiento a lo solicitada por el interesado”. Acotaciones recientes, relativas a lo que la normativa orgánica denomina “mercancías sean reconocidas fuera de la zona primaria aduanera”, mayormente conocido como “reconocimiento en planta” asociadas con el régimen aduanero de exportaciones. 

 

Sin inequívocos, lucen muy pertinentes las disposiciones bajo comentarios y más aún importante, sí se complementan con mediciones (indicadores) objetivas de verificación de cumplimiento y seguimiento gerencial, desde el mismo momento que las cargas ingresan a la Zona Primaria con miras a que se satisfagan todos los requisitos legales para que finalmente se autorice el desaduanamiento. Resulta imaginable que al cumplirse 100% de esta disposición, redundaría asertivamente en la prestación del servicio en cuanto a: calidad, costos, tiempos y en general una optimización de la gestión aduanera pública y privada para las importaciones y exportaciones.       

 

Por: GERARDO SILVA FORNERINO  

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